miércoles, 25 de enero de 2017

Dos libros de Agatha Christie




Tres ratones ciegos y Ocho casos de Poirot, editados por Grupo Editorial
Planeta, dan cuenta del oficio y maestría de la escritora británica Agatha
Cristhie. Acerca de ella dijo Dorothy L. Sayers: "...En la actualidad [...] en la
narrativa detectivesca está de moda crear personajes creíbles y vivos; que no
sean convencionales pero que, al mismo tiempo, tampoco estén estudiados
en demasiada profundidad; personas cuyas emociones se hallan más o menos
a nivel de las de un títere...".
Sin embargo, otra escritora británica P.D. James dice: "...Parece un poco
injusto clasificar a los personajes de Agatha Christie de títeres. Ella es más que
eso. Puede que los dibuje con trazo grueso y sin sombras ni matices, pero nos
proporciona lo suficiente para que tengamos la impresión de que los conocemos.
¿Pero en verdad es así? ¿Están diseñados, como las pistas para engañar?
P.D. James asegura que "Agatha Christie ha proporcionado entretenimiento,
suspense y alivio temporal a las ansiedades y los traumas de la vida en tiempos
tanto de paz como de guerra a millones de personas de todo el mundo, y ese
mérito merece nuestro agradecimiento y nuestro respeto. Sospecho que un
viajante atrapado por la noche en un hotel de aeropuerto que encuentra en la
mesilla de noche dos novelas, la última ganadora de un prestigioso premio
literario y una de Agatha Christie, se decantaría por esta última para calmar
ese vago temor que inspiran los viajes actuales y la incomodidad y el aburrimiento
de una noche larga...".
Tres ratones ciegos, el relato que abre el libro del mismo título, está muy bien
ambientado en una Casa de huéspedes, que atiende un matrimonio, Molly
Davis y su marido Giles. La casona antigua, llena de muebles victorianos es
una herencia de la tía Katherine recibida por Molly, quien seducida por la
idea de conservarla y transformarla en un hotel. La autora ha sabido introducir
al lector en ese escenario donde los huéspedes van llegando, con un clima
invernal y mucha nieve alrededor.
Los otros relatos que integran el llibro son: Una broma extraña; El crimen de
la cinta métrica; El caso de la doncella perfecta; El caso de la vieja guardiana;
Detectives aficionados.
Ocho casos de Poirot reúne nueve relatos. Según P.D. James: "...los casos de
Poirot son claros y simples, y quedan plasmados en la declaración de Poirot:
"Tengo una actitud burguesa hacia el asesinato: lo desapruebo". Pero hasta
el horror del asesinato se disfraza; sólo se describe la violencia imprescindible
y de forma superficial, no hay sufrimiento, ni pérdidas, y siempre sin ensañamiento.
Da la sensación de que al final del libro la víctima se levantará, se limpiará la
sangre artificial y volverá a la vida. Lo último que advertimos en una novela
de Christie es la perturbadora presencia del mal...".

bibliografía:
P.D.James, Todo lo que sé sobre novela negra, Ediciones B, 2010, S.A. Barcelona
(España)

martes, 5 de enero de 2016

Salvador Robles Miras ganó el Premio Wilkie Collins de novela negra

Salvador Robles Miras
(Buenos Aires)

Salvador Robles Miras (Águilas, Murcia, 1956) ganó el Premio Wilkie Collins de novela negra con su novela Troya en las urnas.
En la novela "Troya en las urnas", explica el autor, "retomo algunos de los personajes de "La exclusiva del asesino", obra que publiqué en marzo de 2015, en la cual el comisario Santiago Marrodán y el policía Telmo Corrales investigan el asesinato en Metrópoli de una supermodelo. Desde el principio de la novela se sabe que el asesino es un periodista llamado Roberto Alcázar, reportero estrella del diario La Primicia Informativa, redacto que se hace cargo de cubrir el caso del asesinato informativamente hablando. Acusan del crimen al ex novio de la supermodelo, a raíz de una concatenación de indicios circunstanciales".

En "Troya en las urnas", con Telmo ya inspector y Santiago Marrodán a punto de jubilarse, me sumerjo en el ámbito de la política, en las cloacas de la política habría que decir. En principio, tengo la intención de escribir una trilogía protagonizada por Telmo Corrales. En la tercera, me adentraré en el mundo de deporte.

La novela policiaca o negra te permite ahondar en los entresijos de la naturaleza humana, lo que se cuece entre bambalinas, dicho en plan tópico, bucear en las esencias que las apariencias nos impiden ver.

Salvador Robles Miras


 

Residente en Bilbao, donde trabaja como documentalista en El Correo Español del Pueblo Vasco, Salvador Robles Miras ha publicado recientemente el libro de relatos La sombra de un tilo y la novela negra La exclusiva del asesino. Ha publicado libros de ensayo, novela, cuentos y microrrelatos: destacan las novelas Contra el cielo, en 2011, y El último día, el primero, en 2012, y La fiesta de las palabras, en 2014. Cuentos y microrrelatos suyos han sido incluidos en diversas antologías y volúmenes recopilatorios.
En la Revista Archivos del Sur ha publicado microrrelatos y ha resultado finalista en el concurso de microrrelatos.
http://archivosdelsurnarrativa.blogspot.com.ar/2009/10/salvador-robles-miras.html

http://archivosdelsurnarrativa.blogspot.com.ar/2010/02/salvador-robles-miras.HTML



SINOPSIS DE "TROYA EN LAS URNAS"

Nos encontramos en Metrópoli, a unas pocas semanas de la celebración de las Elecciones Generales. El Partido Progresista aventaja en más de doce puntos al Partido Conservador Un sábado, a primera hora de la mañana, una actriz de cuarta o quinta fila, Conchita Ramos, vestida de tiros largos, se dirige a la entrada de la estación del metro de Los Monaguillos. Un sujeto se le acerca por detrás y le propina un empujón que la arroja escaleras abajo. La actriz muere en el acto. En principio, la prensa atribuye la muerte al maldito azar: un resbalón, y adiós. Ese mismo día, en el programa de cotilleo de una cadena de TV, la periodista Paula Casado anuncia una impactante exclusiva: Conchita Ramos era la amante de Abel Guevara, el candidato del Partido Progresista. Poco después, Isabel María, una vendedora de la ONCE, que ve por un solo ojo, se presenta en la Comisaría Central porque quiere declarar algo sobre la muerte de Conchita. Telmo Corrales, ahora inspector, quien mantiene una relación a distancia con la famosa actriz Alma Serra, escucha atónito el testimonio de la mujer. Ésta, la víspera vio desde su cabina, situada a unos metros de la entrada del metro, cómo un individuo con gorra, barba y gafas de sol empujaba a la actriz por las escaleras del metro- Telmo Corrales, quien obviamente desconfía de las casualidades, investiga el caso. No le quedará más remedio que sumergirse en las cloacas de la política para sacar la verdad a flote.

*Novela de intriga: símil viaje, viajeros sólo piensan en llegar a la meta. NO. LO bueno quizá se encuentren en el transcurso del mismo


http://www.mareditor.com/premios/premio_WilkieCollins_5.htm
 







 

 

sábado, 12 de julio de 2014

Pájaros debajo de la piel y cerveza - novela policial - nota de Consuelo Triviño Anzola

Consuelo Triviño Anzola


(Buenos Aires)

La escritora Consuelo Triviño Anzola ha publicado una nota en la revista Aurora Boreal sobre la novela policial Pájaros debajo de la piel y cerveza - Araceli Otamendi, ganadora del Premio Fundación El Libro - Edenor, en el marco de la XX Feria Internacional del Libro de Buenos Aires:

http://www.auroraboreal.net/actualidad/la-columna-de-consuelo-trivino/1786-pajaros-debajo-de-la-piel-y-cerveza-araceli-otamendi

viernes, 25 de abril de 2014

Acerca del cuento “Los asesinos de Ernest Hemingway por Magda Lago Russo

(Montevideo) Magda Lago Russo

Ernest Miller Hemingway (Oak Park, Illinois, 21 de julio de 1899 – Ketchum, Idaho, 2 de julio de 1961) fue un escritor y periodista estadounidense,  uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX. Su estilo sobrio tuvo una gran influencia sobre la ficción del siglo XX, mientras que su vida de aventura y su imagen pública influenciaron en  generaciones posteriores. Hemingway escribió la mayor parte de su obra entre mediados de 1920 y 1950. Ganó el Premio Pulitzer en 1953 por El viejo y el mar y al año siguiente el Premio Nobel de Literatura por su obra completa.
Acerca del cuento “Los asesinos”: Se desarrolla principalmente dentro de un restaurante. Dos hombres llegan al lugar, Al y Max, piden algo de comer. Mantienen ciertas discusiones con el mesero George. Los hombres se comportan de forma extraña y comienzan a molestar a un parroquiano que está en la barra, de nombre Nick Adams. Mandan llamar al cocinero, Sam, éste sale, después uno de los hombres entra a la cocina con él y el de la barra,  a los que amarró “como una pareja de amigas” según él. El hombre que permanece fuera (Max) le confiesa estar esperando a un hombre para matarlo para hacerle un favor a otra persona. Dicho individuo llamado Ole Andreson (ex- boxeador)  vive en una pensión y nunca  aparece. Se van sin hacer daño. Luego de que los gánsters se han ido, la historia da un giro hacia Nick Adams y éste se torna en un personaje importante luego de advertirle a Ole que lo van a matar. Regresa al restaurante muy desconsolado al haber constatado el deplorable estado de ánimo de Ole quien no quiere hacer nada para salvarse. Eso afecta anímicamente a Nick, después de haber sido un personaje casi neutro, reacciona en la única forma que puede: se irá del pueblo para no ser testigo de algo tan horrible como es el asesinato de un hombre sin siquiera luchar.
Desde el título,  sin leer el cuento todavía y tampoco al introducirse en él, se propone que  hay al menos dos personajes, que han matado. Asimismo, la muerte final, que debido al contexto de la historia se supone que termina ocurriendo, tampoco está narrada, ni lo están los motivos por los cuales alguien (no se sabe quién) ha mandado a matar a Ole Andreson. Es un relato ágil, que provoca un cierto ritmo al leerlo, dado por los diálogos cortos, la cantidad de los mismos y la falta de descripciones colmadas de adjetivos. En muy breves párrafos Hemingway  da una idea de los protagonistas y del lugar dónde se desarrolla la escena, el resto de la historia es contada a través de las conversaciones, A través de ellas conocemos también a los personajes, los diálogos comunican, cuentan lo que a través de imágenes no se puede. Durante la narración las acciones no abundan, la historia se construye inicialmente, más que de acciones, de diálogos que toman un papel fundamental para el desarrollo de la obra. Es de destacar el  papel del narrador, sobre todo para los detalles  físico de los personajes, sin embargo dice  también  sobre los pensamientos y sentimientos de los mismos. En un principio el narrador omite el nombre de uno de los personajes y por medio de los diálogos aparece el que después seguirá usando. Aunque no hay un enfrentamiento físico hay un combate con la moral y el destino, uno por parte de Nick al ir a buscar a Ole Andreson a pesar de saber que podría involucrarse en algo  peligroso y que le proporcionaría problemas. También cuando Ole aun sabiendo lo  que le iba a pasar libra una “batalla” consigo mismo para decidir si sale o no de la habitación para afrontar su destino. Aunque los asesinos son los malvados de la historia, lo que hace el autor es mostrarlos como la figura del mal, pero no muestra su acción malvada, todos saben que va a pasar, sin embargo, no se describe el hecho en sí.
El “efecto” producido por el autor, en líneas generales es el suspenso  o sea un sentimiento de incertidumbre y de ansiedad, consecuencia de la situación que manejan los personajes de la historia. El cuento mantiene al lector a la expectativa sobre la resolución de una determinada situación y hace que el mismo se lea de una vez.

(c) Magda Lago Russo
Montevideo
Uruguay

Magda Lago Russo es escritora

jueves, 10 de abril de 2014

Kinsey y yo- Sue Grafton


Kinsey y yo
Sue Grafton
Tusquets Editores
Traducción de Victoria Ordoñez Diví


(Buenos Aires)

Sue Grafton (Louisville, Kentucky, 1940) es licenciada en literatura inglesa, guionista de televisión y considerada como una de las más importantes autoras contemporáneas, ha escrito la serie de novelas policiales Alfabeto del crimen , donde cada título de un libro empieza con una letra del alfabeto, por ejemplo: A de adulterio, B de bestias, C de cadáver, entre muchas otras novelas.
La detective de sus novelas se llama Kinsey Millhone, tiene en el primer libro 32 años, vive sola en un pequeño lugar alquilado. Es una investigadora privada.
La autora utiliza la ironía en la descripción de Kinsey Milhone y al igual que el autor norteamericano Raymond Chandler, su detective es divorciado, vive modestamente, no le interesa el dinero y no pertenece a la institución policial. Estas son características de la novela negra.
En Kinsey y yo editada por Tusquets, Sue Grafton cuenta cómo inventó a su detective Kinsey Milhone y también cómo hizo envejecer a Kinsey un año cada dos libros y medio. En A de adulterio, el primer libro de la serie Alfabeto del crimen, Kinsey tiene 32 años. Este libro se compone de nueve relatos cortos de intriga en la primera parte y la segunda parte la protagonista de los relatos es Kit Blue, una versión más joven de Sue Grafton. Escritos en la década posterior a  la muerte de su madre, la autora confiesa la dolorosa relación que la unía a ella: "...Todos los incidentes que conseguí recordar parecían conectados en lo esencial: aquella rabia, aquel dolor, las lágrimas ardientes que derramé tanto en vida de mi madre como después de su muerte. Todo ello forma parte del enigma al que ahora denomino amor...".
Kinsey y yo es un libro entretenido  y también permite adentrarse en algunos de las características del relato y de la novela policial desde el punto de vista de Sue Grafton.

martes, 8 de abril de 2014

Zatoichi, un Samurái Hard Boiled - Oscar Romero



(Santiago de Chile) Oscar Romero

El año pasado llegó a mis manos “Zatoichi”, una película japonesa filmada en 2003 y dirigida por Takeshi Kitano. El protagonista es un masajista ciego, maestro de la esgrima, que llega a un pueblo dominado por la mafia japonesa, la Yakuza. Allí se ve envuelto en una historia de venganza, apuestas, geishas asesinas, humor, lucha de poder y la resolución de un misterio. Con una trama a pausas, Zatoichi, usando su habilidad con la espada, logra devolver la paz al pueblo.

En el taller de Narrativa Negra dictado por Gabriela Aguilera, nos encontrábamos estudiando el Hard-Boiled, corriente literaria surgida en Estados Unidos y que se desarrolló en la década del 30’. Mientras hablábamos de las características de esta corriente, probablemente para mostrarme más inteligente de lo que soy, se me ocurrió decir: “¡Esto se parece a Zatoichi!”. Al terminar de dar mis argumentos, Gabriela me preguntó: “¿Cuándo puedes traer un artículo comparativo?”. De esta manera, mi dificultad para mantener la boca cerrada me tiene escribiendo esta comparación. Pero no crean que lo hago con desgano. Al contrario, ha resultado ser un trabajo entretenido.


En primer lugar, es interesante observar la denominación usada en ambos casos. En Estados Unidos se habla del “Hard-Boiled”, (Duro e Hirviendo), para referirse a historias policiales que denunciaban la situación norteamericana de la época. En el caso de Zatoichi, pertenece al género de películas de samuráis conocido como “Chanbara”. Esta palabra es una contracción onomatopéyica de “chan-chan”, (sonido del choque de espadas), y “bara-bara”,(sonido del desprendimiento de carne). Ambas nomenclaturas, tanto la estadunidense como la japonesa, (guardando las diferencias culturales), adelantan una trama ácida, directa y violenta.

El Hard-Boiled se desarrolla en medio de la Gran Depresión: autores emblemáticos como Dashiell Hammett y Raymond Chandler, escriben durante el periodo comprendido entre 1929 y la Segunda Guerra Mundial. El primero es reconocido por obras como “Cosecha Roja” y el “Halcón Maltés”; y el segundo, por “El Sueño Eterno” y “Adiós Muñeca”. Así dio inicio la saga del detective privado Philip Marlowe, que fue interpretado en el cine por Humphrey Bogart. Como mencioné, Zatoichi, (de Takeshi Kitano), es una nueva versión de Tales of Zatoichi, una saga de películas de samurái rodadas desde 1962. Es posible que los años no den luces de su vinculación. Sin embargo, dichas películas están basadas en el trabajo del novelista Kan Shimozawa, quien es contemporáneo de Hammett y compañía. Shimozawa escribe desde los años 20’, logrando reconocimiento en 1937 por su novela “Crónicas del Shinsengumi”.

Si hablamos del momento histórico y nos enfocamos en los años en que se desencadena la acción en los dos casos, podríamos creer que no estamos hablando de lo mismo. Efectivamente, se enfocan en años distintos. El contexto temporal de Zatoichi es el periodo Edo, que inicia en 1603 con el Shogunato Tokugawa y finaliza con la reinstauración del Gobierno Imperial en 1868. Ya a finales del periodo, se vivía una crisis con levantamientos, protestas y hambrunas, acompañada de catástrofes naturales. Es interesante notar que este periodo aloja el nacimiento de la Yakuza. Los protagonistas del Hard-Boiled están insertos temporalmente en la década del 30’, en el Estados Unidos de la Gran Depresión. Aquel hecho marca el fracaso del sistema económico norteamericano, con el empobrecimiento de la población y fortalecimiento de la mafia, que posteriormente sería nominada como la “Cosa Nostra”. Existe una similitud económica y social entre ambos momentos históricos: así, las historias creadas denuncian el desamparo, la pobreza, la corrupción y el quehacer del hampa. Aquí se encuentra la eterna pugna entre el mal, (representado por la mafia y la policía corrupta), versus la justicia de los buenos.

Finalmente, si nos enfocamos en el protagonista, el Hard-Boiled cuenta con el Detective Privado, una figura que no pertenece a la policía corrupta ni a la mafia. En esencia, es un personaje libre que utiliza medios de ambos grupos para conseguir sus fines. A su vez, tiene vicios similares a aquéllos, es violento y pertenece al bajo mundo. Zatoichi, por su parte, es un “Ronin”, es decir un samurái sin amo, un desclasado que se emplea como espadachín a sueldo. Pertenece a la clase más baja, tiene vicios, bebe y juega a los dados. Todo esto lo relaciona directamente con la Yakuza y los juegos ilegales dominados por el crimen organizado. Ambos son personajes solitarios, no tienen jamás una pareja porque es demasiado peligroso para ellas. En el Zatoichi de 1962  hay una mujer enamorada que lo espera en el camino que el masajista debería tomar. Sin embargo, él decide tomar un camino diferente, dejándola plantada.

Ambas corrientes tienen como leit motif a la denuncia social: en la realidad que plasman los autores en sus historias abren una luz de esperanza con aquella frase: “no estamos desamparados”. Existen héroes donde menos lo pensamos, existe alguien que nos defenderá del crimen y de las normas injustas, estableciendo la Ley de la Calle.


Terminando este artículo, he decidido ir en contra de nuestra lógica occidental que se mueve de lo general a lo particular, rematando con una generalidad.
Los latinoamericanos hemos sido influenciados por la literatura occidental, la que, a su vez, ha permeado en Oriente. En los últimos 20 años, (como las ondas en una batea que van, chocan y vienen), la industria de historias orientales ha alcanzado nuestras tierras y está avanzado fuertemente. Son narraciones que mezclan elementos relativamente nuevos para nosotros pero que dialogan con nuestro constructo cultural porque también hemos sido influenciados por estilos similares. Las fronteras culturales de Oriente han caído y debemos mirar hacia ese lado del mundo para conocer nuevas herramientas literarias y sumarlas a las que cargamos en nuestras mochilas. Así, se abrirá paso una nueva generación de escritores. Es una invitación a mirar y estudiar un mundo que va más allá de Japón. Que contiene a un Asia desconocida que cuenta con innumerables historias esperándonos para nutrir a creadores y lectores.

(c) Oscar Romero
Santiago de Chile






sábado, 11 de agosto de 2012

Jorge Luis Borges y la literatura policial en la Tradición literaria argentina

(Buenos Aires)

El 24 de agosto se recordará un nuevo aniversario del nacimiento del escritor argentino Jorge Luis Borges, considerado como uno de los más grandes escritores del siglo XX junto con Kafka, Joyce y Fernando Pessoa.
Borges, junto con su amigo Adolfo Bioy Casares crearon un personaje, el detective Isidro Parodi, que resolvía los casos que se le planteaban, desde su celda en la Penitenciaría Nacional, sin moverse de ella. El libro Seis problemas para Don Isidro Parodi se publicó en 1942 bajo el seudónimo común de H. Bustos Domecq. El doctor Honorio Bustos Domecq, seudónimo del autor compuesto por Borges y Bioy Casares tenía fecha de nacimiento, era el año 1893 y había nacido en la Provincia de Santa Fe.
En 1942 se publica también el cuento "La muerte y la brújula" de Jorge Luis Borges, incluido después, en 1944 en su libro Ficciones. En 1942 se publica también Las nueve muertes del Padre Metri de Leonardo Castellani y en 1944 La espada dormida de Manuel Peyrou.
Para Rodolfo Walsh, estos libros constituyen el inicio de una producción que ha ido creciendo en calidad. En su prólogo a Diez cuentos policiales argentinos, primera antología del género policial compilada sobre la base de autores nacionales, Walsh databa con precisión los comienzos de la narrativa policial argentina: "Hace diez años, en 1942, apareció el primer libro de cuentos policiales en castellano. Sus autores eran Jorge Luis
Borges y Adolfo Bioy Casares. Se llamaba Seis problemas para don Isidro Parodi...".
Jorge Luis Borges consideraba que la literatura policial le atraía porque era un modo de defender el orden, de buscar formas clásicas, de valorizar la forma. Había elegido con Bioy el seudónimo de Bustos Domecq combinando apellidos de una y otra familia: "...Bustos es un antepasado cordobés de la rama paterna de mi familia; Lynch, un antepasado irlandés de Bioy; Suárez fue mi bisabuelo y Domecq, que procede del sur de Francia, es el apellido del bisabuelo de Bioy. Al escribir primero quisimos hacerlo en serio pero luego nos dejamos llevar por el gusto a la parodia. Bustos Domecq, Suárez Lynch y proyectos inéditos indican una acentuación de esa línea paródica..." decía Borges en una entrevista.
Si bien ya se habían publicado novela policial de enigma y negra en la serie amarilla de la editorial Tor de Buenos Aires, poniendo en circulación obras de J. S. Fletcher, Sax Rohmer,
Wallace, y también Edgar Allan Poe, Conan Doyle, Gaston Leroux y Georges Simenon, los grandes maestros del género negro también se publicaban en castellano en diversas colecciones del  género y en la revista Leoplán. Cuando Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares lanzaron la serie El Séptimo Circulo, en 1945, iniciaron la larga "dignificación" intelectual de un género ya muy difundido por entonces en Buenos Aires.
A partir de esa fecha, el género policial siempre tuvo autoras y autoras en la Argentina.
En 1994 la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires me otorgó el premio Fundación El libro por mi novela policial Pájaros debajo de la piel y cerveza. Varios años antes de este libro, ya había realizado investigación en novela policial en el taller literario de Mirta Arlt y también había realizado seminarios de literatura policial con Ricardo Piglia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Al cumplirse el bicentenario del nacimiento de Edgar Allan Poe ofrecí una charla en el Complejo Bibliotecario López Merino de La Plata, ciudad elegida en la Argentina como sede de los festejos del autor norteamericano. Y la misma charla se realizó en el Centro Cultural Borges de la ciudad de Buenos
Aires. Este año concurrí en el mes de junio a la Feria Provincial del Chubut y Patagónica del Libro - dedicada a la literatura policial y negra - participando en una mesa sobre esta literatura junto a los escritores argentinos, autores del género policial negro,  Fernando López oriundo de Córdoba y residente en Trelew y Leonardo Oyola, nacido en la Provincia de Buenos Aires y residente en la ciudad de Buenos Aires. También visité tres escuelas donde en algunas hablé de este género literario con los alumnos.
Se realizaron recientemente dos festivales de literatura policial, uno en la ciudad de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires y otro en la ciudad de Buenos Aires. En ninguno de estos festivales estuve invitada pero sí ví que figuraban invitados de otros países, además de autores argentinos.  Hace unos días abrí el suplemento de un conocido periódico español al que leen muchos escritores. Había páginas dedicadas al género policial. Curiosamente el mapa donde ubicaban a los detectives literarios sólo correspondía al hemisferio norte. América del Sur no existía. Recordemos a nuestros autores, para que también lo sepan las nuevas generaciones de escritores y los chicos que recién empiezan a leer novelas policiales, somos herederos de una gran tradición literaria.

Araceli Otamendi


bibligrafía:
Jorge Lafforgue, Jorge B. Rivera, Asesinos de papel, Calicanto
Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Seis problemas para don Isidro Parodi, Alianza editorial
Lila Caimani, Mientras la ciudad duerme, Siglo Veintiuno Editores